Hace ya tiempo que para algunos el tren no paró,
dejando en sus almas una vencida ilusión
en aquellos ojos ya no existe rastro de aquel resplandor,
el miedo a vivir y la suerte
se los llevó...
¡Lejos de aquí!
Es una calma con un infarto escondido,
un sudor que se evapora con o sin el sol
es otra demencia a la que las sombras le llaman cordura,
es donde no hay, más que la duda y la tortura
de no estar...
¡Lejos de aquí!
Amas a un tiempo que nunca te ha visto nacer,
sueñas respeto aunque la sangre te impida ver
Ya lo sabes: claudicar, o recogerse una vez más
Hace ya tiempo que el aire les arrancó la compasión
Nadie, nadie, nadie puede salvarlos
nadie, nadie, nunca puede nadie
Nadie, nadie, nadie que contemple
el don de querer, como hiel que arrojar
por la precocidad en el llanto
Faltos de juicio, pura torpeza
al amparo de la vacua frivolidad
para modificar, a nuestra eternidad
su atroz desenlace mortal
no eligen saber, si vienen o se van, ni que quedará
Son
Sonrisas fáciles