Olvidé todos los nombres,

en las jaulas blancas no se come tan mal

apretar o no el gatillo,

lo difícil es el cuello al cual adornar


En las jaulas blancas, es negra y clara la luz


Quiso crecer demasiado deprisa,

quiso volar desde la cornisa,

¡Demasiado deprisa!


Hay un lugar en nuestra espina dorsal,

donde los sueños amanecen durmiendo

algo los para, en largas noches

la irreparable insistencia de una vil ansiedad


Huyendo entre las llamas,

de los injustos y su resquemor

de sus falacias abyectas,

y de quien prefiera la nenia a una propia actitud


Ganan los necios, pierden los tontos

no es una casualidad

y en medio estamos, los que naufragamos

en un mar de ausente soledad