Enajenados por tanto costumbrismo,

de una asumida declindad

la quimera de ser nosotros mismos,

y sin miedos respetar


La curiosidad erguida,

y no dejarse raptar la humildad

equivocarse con mucho acierto,

y no dejar que la turba decida por mi


TODO LO APRENDIDO EMPIEZA A TEMBLAR